En el trayecto de regreso a Madrid he parado a comer algo rápido en Medinaceli (Soria).
CON PERMISO...
Blog personal de Carlos G. Rodríguez
lunes 21 de noviembre de 2011
BOCADILLO SURREALISTA
En el trayecto de regreso a Madrid he parado a comer algo rápido en Medinaceli (Soria).
jueves 13 de octubre de 2011
¡SOY EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE!
viernes 22 de abril de 2011
JACK-A-LYNN
Escuchándola, no puedo evitar sentir lo que se siente cuando tu mejor amigo es el barman del hotel, tu momento más cálido es abrir a tope el grifo del agua caliente en la ducha y los ratos más tiernos y alegres son cuando la llamas por teléfono con cortes y ruidos de fondo y, aún así, consigues que el día haya merecido la pena.
Ian Anderson (Jethro Tull) dedicó este tema a Shona, su esposa, en 1981:
Cold aeroplanes, slow boats, warm trains
remind me of Jack-A-Lynn
Lush hotels and pretty girls
won't cheer the misty mood I'm in.
Silly, sad -I've never had to write this before-
oh, Jack-A-Lynn
Funny how long nigths allow
thoughts of Jack-A-Lynn
when phantoms tread around my bed
to offer restless dreams they bring
and it's just the time and place to find
a sad song to play
for Jack-A-Lynn
Magpies that shried, old boots that leak
call me to Jack-A-Lynn
Cool-black cats in policeman's hats
nosing where the mice have been
and the long miaow's begining now
And I'm far, far from home
and Jack-A-Lynn.
Y en español:
Fríos aeroplanos, lentos barcos, cálidos trenes...
me traen el recuerdo de Jack-A-Lynn.
Lujosos hoteles, hermosas muchachas
no me ofrecen aquel cálido regocijo.
Tonta tristeza; oh, Jack-A-Lynn
-nunca hube de escribir esto-
Es gracioso cómo las largas noches
me hacen pensar en Jack-A-Lynn.
Y cuando los fantasmas alrededor de mi cama
me restan descanso, es el lugar y el momento justo para cantar una triste canción por Jack-A-Lynn.
Loros que chillan; viejas y húmedas botas...
me remiten a Jack-A-Lynn.
Negros gatos en sombreros de policías
olfatean donde hubo ratas
y el largo "miau!" empieza...
Mas, ahora estoy lejos; lejos de casa; distante de Jack-A-Lynn...
Y, a falta de escribir esa música que aún tengo pendiente, le dedico esta entrada a ella; a mi Jack-A-Lynn...
sábado 16 de abril de 2011
TOLERANCIA INTOLERANTE
Me considero razonablemente tolerante, siempre y cuando mis narices no sean manoseadas ni maltratadas por el simple hecho de tener narices. Es entonces cuando dejo de ser tolerante y, sencillamente, me cabreo (Supongo que eso le pasa a todo hijo de vecino que tiene narices).
Y el cabreo, como las prisas, es mal consejero y bastante incompatible con la tolerancia.
Por todo ello no me puedo creer que haya quienes, gritando y abanderando a los cuatro vientos su sólida e inquebrantable tolerancia, luchen contra la intolerancia demostrando (porque se les nota) un cabreo bastante notable.
Ser ateo, cosa que significa básicamente no creer en Dios (en ningún Dios), con el motivo de que las religiones (todas las religiones) son intolerantes, es una opción muy digna y respetable.
Pero ser ateo, solo del Dios católico y con el argumento de que solo la religión que lo adora es la única intolerante, y que por todo ello hay que destruirla, quemarla o, como poco, mofarse de ella, demuestra ese cabreo incontrolado que deriva en esa intolerancia contra la que esos tolerantes pretenden luchar.
Entonces el tolerante se vuelve intolerante, y convierte en victima al otro presunto intolerante.
Y llegados aquí... ¿Quién es el verdadero tolerante y quien el intolerante?. Yo, a riesgo de ser presuntuoso, contestaría que todos y ninguno a la vez.
Es como si el simple hecho de tener narices provocara el cabreo de un prójimo que decide manosearlas, e incluso golpearlas. Y como todos tenemos narices, me temo que todos estamos expuestos a caer tanto en la tolerancia intolerante, como en la intolerancia tolerante en algún momento.
Pero, como es un verdadero lío averiguar aquello de donde está la razón, la verdad y pamplinas de esas, yo he decidido extirparme las narices y sustituirlas por una tarjeta 3G con GPS, y panel solar incorporado. Es más práctico, mucho más ecológico (se ahorra papel de ese de los mocos) y además no puede provocar cabreo e intolerancia a nadie.
Claro que... Puede que a alguien le moleste lo de ahorrar papel de los mocos porque margina y agrede a esos pobres infelices que los venden en los semáforos. Y eso sería insolidario.
Pues nada. Me quedo con mis narices, y tendré que seguir condenado a ser un intolerante tolerante. Es lo que hay.
martes 1 de febrero de 2011
LA MUSICA ESTA DE LUTO

domingo 19 de diciembre de 2010
LOS OLVIDADOS DE EDUCACION PARA LA MELOMANIA ( 29 ) - CARL NIELSEN

